– Desde el primer momento se deciden dejar de lado las observaciones más problemáticas para una visión exclusivamente fisiológica de las ECM: las percepciones paranormales fuera del alcance de los sentidos durante paros cardíacos verificados. Las razones que arguye Martial son ya conocidas: no se han verificado objetivamente, son casos anecdóticos y además un axioma de la neurociencia es que toda experiencia humana debe surgir del cerebro. Creemos que simplemente no se pueden eliminar de un plumazo las enormes evidencias que presentan estos casos. El axioma de un cerebro exclusivamente “productivo” lleva casi un siglo siendo cuestionado, y no solo por el fenómeno de las ECM.
– El modelo es totalmente hipotético en este momento. Todas las afirmaciones sobre la relación de los neurotransmisores con las vívidas experiencias de una ECM está construida sobre expresiones como “podrían explicar…”, “sugiere una relación…”, “podría ser…”, “pueden ayudar a entender…”. Un andamiaje muy débil para la afirmación solemne que se hace en el Abstract de que estas observaciones «convergen ahora para proporcionar una explicación completa de las ECM«.
– El diagrama final de su modelo «NEPTUNE» traza líneas que en el mejor de los casos habría que pintar con trazo discontínuo y una gran interrogación encima. Por ejemplo: Para asegurar que un aumento grande de la serotonina produce la sensación de paz y amor incondicional de las ECM habría que inyectarle una dosis alta de serotonina a una persona que haya vivido una ECM intensa, y preguntarle si experimentaba lo mismo. Igual con la dopamina y la sensación de hiper-realidad, etc, etc. Hasta que estas comprobaciones no se produzcan, las afirmaciones de Martial no pasan de ser especulaciones.
– Martial ignora la discusión sobre la dinámica de las endorfinas que ya propuso Van Lommel hace años, en el sentido de que la lenta eliminación de las endorfinas no coincide con los bruscos cambios de dolor/no-dolor referidos por los pacientes ECM en el regreso al cuerpo.
– Martial también ignora la evidencia clínica de que las visiones durante una ECM no coinciden con las características de las alucinaciones. Durante todo el artículo se asume sin más que toda experiencia visual durante una ECM es una alucinación, ignorando nuevamente los casos de percepciones verificadas por terceros.
– También se vuelve sobre el argumento de que la excitación externa cerebral sobre determinadas zonas produce efectos parecidos a los de las ECM. Un argumento que no prueba nada: si se consiguiese un tipo de estimulación cerebral que provocase la visión artificial de un coche, eso no querría decir que siempre que veamos un coche estemos sufriendo una alucinación.
– En resumen: un intento difícil de aunar muchas observaciones en un modelo exclusivamente fisiológico, aún totalmente hipotético, y que sigue ignorando las evidencias más claras de que la vía fisiológica no puede ser la única en la explicación de las ECM.
PD: Posteriormente a la publicación de nuestra reseña, Bruce Greyson y Marieta Pehlivanova publicaron un análisis crítico (de libre acceso) del modelo NEPTUNE de Martial: https://doi.org/10.1037/cns0000448