Enhanced Interplay of Neuronal Coherence and Coupling in the Dying Human Brain
TÍTULO EN ESPAÑOL
Mejora de la interacción entre coherencia y acoplamiento neuronal en el cerebro humano moribundo
Publicado en
2022 – FRONTIERS IN AGING NEUROSCIENCE
Abstract en español
– «No se conoce bien la huella neurofisiológica de la actividad cerebral tras una parada cardiaca y durante una experiencia cercana a la muerte (ECM). Aunque se ha asumido un estado hipoactivo de la actividad cerebral, los estudios experimentales en animales han demostrado un aumento de la actividad tras una parada cardiaca, sobre todo en la banda gamma, como resultado de la hipercapnia previa y el cese del flujo sanguíneo cerebral tras el paro cardíaco.» (…)
– «Ningún estudio ha investigado aún esta cuestión en humanos. Presentamos aquí un registro electroencefalográfico (EEG) continuo de un cerebro humano moribundo, obtenido de un paciente de 87 años que sufrió una parada cardiaca tras un hematoma subdural traumático. Se observa un aumento de la potencia absoluta de la actividad gamma en las bandas estrecha y ancha y una disminución de la potencia theta tras la supresión de las respuestas hemisféricas bilaterales.» – «Tras la parada cardiaca, disminuyó la potencia delta, beta, alfa y gamma, pero se observó un mayor porcentaje de potencia gamma relativa en comparación con el intervalo entre ataques. El acoplamiento entre frecuencias reveló una modulación de la actividad gamma del hemisferio izquierdo por los ritmos alfa y theta en todas las etapas, incluso tras el cese del flujo sanguíneo cerebral. El acoplamiento más fuerte se observa para la actividad gamma de banda estrecha y ancha por las ondas alfa durante la supresión del lado izquierdo y tras la parada cardiaca.». – «A pesar de la influencia de la lesión y la inflamación neuronales, nuestros datos proporcionan la primera evidencia de un cerebro humano moribundo en un entorno clínico de cuidados intensivos no experimental y real, y apoyan la idea de que el cerebro humano puede poseer la capacidad de generar actividad coordinada durante el periodo cercano a la muerte».
Nuestro resumen
( Alejandro Agudo – 13/Jun/2025 )
– El artículo presenta el caso de un paciente de 87 años que ingresó en Urgencias tras una caída. Se le detectaron hematomas cerebrales internos, empeoró rápidamente, y se le operó para aliviar los hematomas. El paciente siguió empeorando. El EEG mostró repetidos ataques epilépticos en el hemisferio izquierdo. Recibió tratamiento anticonvulsivo. Finalmente, debido al deterioro EEG y cardíaco, de acuerdo con la familia, se decidió no intervenir más y el paciente falleció, mientras se le seguía monitorizando con EEG. El estudio de su EEG es el objetivo del artículo. (…)
– El EEG se divide en cuatro momentos de 30 seg. cada uno:
Intervalo entre ataques epilépticos
Supresión de actividad en el hemisferio izquierdo
Supresión de actividad en ambos hemisferios hasta el paro cardíaco
Post-paro cardíaco
– Hay un incremento absoluto y relativo de ondas gamma en la fase 3, justo antes del paro cardíaco.
– La mayor influencia o modulación entre bandas se produce en la fase 2 entre ondas alfa y gamma. Esta modulación se ha relacionado con la recuperación de la memoria. Esto podría ser la firma de un último “recuerdo de la vida” antes de morir.
– La coherencia de las frecuencias lentas (delta, theta y alfa) va disminuyendo en todo el proceso y la de las altas (beta y gamma) se mantiene estable.
– La coincidencia de esta actividad gamma con la encontrada en ratas y en enfermos terminales, sugiere que el cerebro humano pasa por fases de actividad similares al morir.
– Antes de generalizar estos hallazgos debe considerarse que la actividad y sincronización gamma en este paciente pueden haber sido distorsionados por:
El trauma, hemorragia, inflamación y los ataques epilépticos
La anestesia y los anticonvulsivos suministrados
La acidosis producto de la hipoxia
Nuestro comentario
( Alejandro Agudo – 14/06/2025 )
– Caso de monitorización con EEG completo de una persona en el proceso de su muerte, a diferencia de los estudiados por Chawla (2009 y 2017), sólo con EEG frontales.
– La pega del caso, como los propios autores reconocen, está en que las patologías (trauma, inflamación y epilepsia) y los tratamientos (anestesia, anticonvulsivos, etc.) pueden haber alterado los datos del EEG (…)
– Otra de las dudas es que en la fase 4 (llamada «post-paro cardíaco») el EKG sigue mostrando una clara actividad cardíaca:
– En general la mayor aportación al EEG en todas las fases viene de ondas delta (tanto de forma absoluta como relativa). El resto de ondas son unas 10 veces menores. Las gamma sobresalen algo con respecto a las theta, alfa y beta, y solo en el período justo anterior al mal llamado “paro cardíaco” (que no detiene completamente el corazón).
– Los hallazgos sobre ondas gamma (aumento en intensidad y acoplamiento con ondas alfa) se producen en las fases 2 y 3, es decir antes del paro cardíaco, por tanto aún con riego cerebral.
– En cuanto a la coherencia de las señales, nuevamente la mayor coherencia se ve en la banda delta, en todas las fases. La coherencia gamma es equivalente a la de las otras bandas.
– En resumen: un caso interesante pero poco significativo por la propia situación del paciente y por el hecho de que los hallazgos son anteriores al paro cardíaco. El gran desafío de la neurología frente a las ECM es explicar las que se producen tras paros cardíacos verificados.