

Sam Parnia recoge en «Muerte lúcida» (2025) las últimas investigaciones sobre las Experiencias Cercanas a la Muerte, o como él prefiere llamarlas, «Experiencias recordadas de muerte». Desde los experimentos con animales, hasta sus resultados en los estudios AWARE I y II, pasando por los hallazgos en actividad eléctrica cerebral en pacientes moribundos, Parnia plantea su teoría de la desinhibición cerebral en estados críticos, como una explicación de todos esos estudios. Las ECM provocarían un reflejo «de arriba a abajo» desde una consciencia ya expandida hacia un cerebro en la «zona gris» de la muerte.
URL: https://www.editorialkairos.com/catalogo/p/muerte-lucida
TÍTULO
Muerte lúcida
Publicado en
2025
Publicado por
Editorial Kairós
Perfil del autor
Sam Parnia es un intensivista británico que lleva gran parte de su vida profesional investigando la frontera entre la vida y la muerte, con especial interés en las ECM. Desde hace años está afincado en Nueva York donde es Director de Cuidados Intensivos e Investigación en Reanimación en el Hospital NYU Langone. Ha realizado tres estudios prospectivos hospitalarios a lo largo de su vida, el primero en Londres con Peter Fenwick y los otros dos en Nueva York, los llamados estudios «AWARE«. Es probablemente una de las primeras figuras mundiales en la investigación médica de las ECM.
Capítulos
- Introducción
- Parte I: La ciencia de la vida y de la muerte
- Cap. 1: El cerebro en una cubeta
- Cap. 2: Una nueva frontera científica
- Cap. 3: Explorar la muerte. Del pasado al presente
- Cap. 4: En el interior del cerebro moribundo: ráfagas de actividad
- Cap. 5: Se terminó el misterio: Desinhibición y no degeneración
- Cap. 6: Muerte lúcida
(…)
Nuestro resumen
( Alejandro Agudo – 26/Abr/2025)
– Parte I: La ciencia de la vida y de la muerte
- Parnia empieza detallando el experimento de Nenad Sestan (2018) en el que consiguió reactivar neurológicamente cerebros de cerdos decapitados unas horas antes, irrigándolos con una solución sintética llamada BrainEx. Esto demuestra que el punto de irreversibilidad de la muerte está mucho más allá de lo que se pensaba. Las neuronas no mueren en minutos sino en horas, y quizá más.
- Los hallazgos de ráfagas de actividad EEG en cerebros de animales moribundos y en pacientes humanos a los que se les retira el soporte vital (también encontrados en AWARE II) demuestran que el cerebro aparca las tareas vitales habituales y activa temporalmente redes neuronales que posibilitan la experiencia lúcida e hiperconsciente de la ECM. Los picos de actividad cerebral son las “firmas” de la ECM, que no es una alucinación sino una experiencia hiper-real e hiper-lúcida. La recuperación posterior vuelve a inhibir esos circuitos. Eso explica parcialmente el olvido de muchas de las ECM.
- El hallazgo de marcadores eléctricos cerebrales de hiperconsciencia no significa que el cerebro produzca la experiencia. Al contrario, quiere decir que la mente y la consciencia, unidas al cerebro durante el proceso de la muerte, interactúan con el cerebro y lo modulan. (…)
Nuestro comentario
( Alejandro Agudo – 28/Abr/2025)
– En todo el libro se percibe la fascinación de Parnia por el experimento de Nenad Sestan, a veces algo excesiva («El mundo no volvería a ser el mismo», etc). Es cierto que se amplía la ventana de la irreversibilidad de la muerte física y que esto plantea problemas éticos importantes. Pero no parece que esto vaya a «cambiar para siempre el curso de la medicina y de la ciencia» (…)