The gamma-band activity model of the near-death experience: a critique and a reinterpretation.
TÍTULO EN ESPAÑOL
El modelo de la actividad de banda gamma para las experiencias cercanas a la muerte: crítica y reinterpretación
Publicado en
2024- F1000 Research
Abstract en español
– «La experiencia cercana a la muerte (ECM) es un acontecimiento mental trascendente de etiología incierta que surge en la cercanía de la muerte biológica. Desde el descubrimiento de las ECM a mediados de la década de 1970, se han desarrollado múltiples teorías neurocientíficas en un intento de explicarlas en términos estrictamente materialistas o reduccionistas. Así, según esta concepción, las ECM son, a lo sumo, una alucinación extraordinaria sin connotaciones ultra-terrenas, espirituales o sobrenaturales. Durante la última década, han surgido una serie de estudios clínicos y estudios con animales que han hallado que, en torno al momento de la muerte, puede producirse un aumento las altas frecuencias en el electroencefalograma (EEG) en un momento en el que la actividad eléctrica cortical se encuentra en un punto muy bajo. Este ritmo oscilatorio entra dentro del rango de la enigmática frecuencia cerebral denominada actividad de banda gamma (GBA).
– «Por lo tanto, se ha propuesto que este brote de la GBA, breve, paradójico y próximo a la muerte, puede representar la base neuronal de la ECM. En este estudio se examinan tres cuestiones distintas pero relacionadas con este fenómeno. El primer problema se refiere a la electrogénesis de la GBA estándar y hasta qué punto la auténtica actividad cerebral ha sido contaminada por artefactos miogénicos. El segundo problema se refiere a la cuestión de si los agentes que pueden imitar las ECM también están subyacentes a la GBA. La tercera cuestión se refiere a la electrogénesis del aumento de la propia GBA. Se ha afirmado que su origen no es cortical ni miogénico. Más bien, surge en una localización subcortical (amígdaloide) pero se registra en el córtex a través de la conducción volumétrica, imitando así la GBA estándar. Aunque esta oleada de GBA contiene actividad electrofisiológica genuina y es un hallazgo intrigante y provocador, hay pocas pruebas que sugieran que podría actuar como una especie de esqueleto neurobiológico para un fenómeno como la ECM».
Nuestro resumen
( Alejandro Agudo – 18/Oct/2024 )
– Los brotes de ondas gamma (30-100Hz) en el EEG de moribundos, se han propuesto como una de las bases neuronales de las ECM. También en estudios con animales, que han tenido un fuerte impacto en los medios (Borjigin, 2013) (…) – Las ondas gamma parecen generarse en las neuronas de interconexión, sobre todo entre las piramidales del córtex que usan GABA como neurotransmisor principal. Estas ondas se han asociado a casi todos los procesos cognitivos superiores pero de forma aún muy especulativa y tentativa. (…) – No se tiene seguridad de que las ondas gamma sean un tráfico coherente: los músculos del cráneo las generan, los micro-movimientos oculares también e incluso en monos despiertos y anestesiados estas ondas no pueden distinguirse del ruido de fondo neuronal. (…)
– Borjigin encontró en 2013 un brote breve y coherente de ondas gamma (de hasta 20seg) en los primeros 30seg tras el paro cardíaco inducido en ratas. Los problemas de este trabajo son:
No se explica la conexión entre ese tráfico gamma y las ECM
No está nada claro que esa actividad implique una hiper-activación de la alerta del sistema nervioso central.
Bruce Greyson arguyó además que:
No se puede hablar de «cerebro hiperactivo» cuando la amplitud del EEG está disminuyendo claramente.
Nunca antes se ha visto ese brote en humanos.
Hay ECM durante anestesia y el propio estudio de Borjigin descarta la actividad gamma en ese estado.
– Todos los estudios en pacientes terminales humanos (excepto el de Chawla 2017) hablan de algún incremento de actividad antes del paro cardíaco final. Al fallecer estos pacientes, no hay forma de relacionar el EEG con alguna supuesta ECM.
– Los estados más parecidos a la ECM que se han estudiado son los producidos por algunos psicodélicos (DMT, ketamina, PCP) o por la intoxicación con CO2. Y en ambos casos las ondas dominantes son las de baja frecuencia (theta). No hay tráfico gamma.
– La coherencia, sincronía y conectividad detectada por Borjigin (igual que la detectada en paros cardíacos revertidos en perros) sugieren un origen común en la amígdala y un tipo de transmisión general común y difusa hasta el córtex. Por tanto es muy posible que la actividad gamma de Borjigin no tenga nada que ver con las funciones gamma del córtex asociadas a la alerta y la cognición, sino con un origen paroxísmico, que se conocen desde hace décadas en humanos y animales.
Nuestro comentario
( Alejandro Agudo – 18/Oct/2024)
– Excelente análisis del estado de la cuestión de las ondas cerebrales gamma y su posible relación con las ECM a cargo del neurofisiólogo neozelandés Nigel A. Shaw (Universidad de Auckland), un profesional con un largo historial de experimentación en animales y humanos.
– A la hora de escribir estas líneas el artículo de Shaw está en su segunda revisión, antes de la publicación. Son 25 páginas de análisis de los últimos estudios en animales y humanos que han detectado actividad eléctrica terminal en el EEG. No es muy común encontrar este nivel de detalle y de perspectiva en un artículo sobre estos temas. (…)
– Una de las cosas que se agradecen es la claridad al situar la actividad eléctrica encontrada antes o después del paro cardíaco final, cuando se analiza cada estudio. Este «leve» detalle a veces es enmascarado por los propios autores en los papers usando términos ambiguos, y mucho más en las declaraciones periodísticas posteriores.
– La actividad gamma según Shaw puede deberse finalmente a 3 orígenes:
Córtex (= cognitiva)
Muscular (fundamentalmente músculos del cráneo y oculares)
Amígdala (de tipo paroxísmico y no cognitivo)
– No está claro aún cuál es el origen de esa actividad gamma en cerebros terminales. Incluso si fuese de origen cortical, tampoco hay un consenso sobre el significado de ese tráfico.
– A día de hoy, no se ha podido obtener el EEG de un paciente que vive una ECM. El caso más aproximado podría ser el estudio de Martial en 2024 sobre pseudo-ECM durante síncopes leves provocados. El otro caso es el EEG durante ingesta de psicodélicos. Pero en ambos casos, el EEG precisamente muestra otro tipo de ondas, no gamma.